Linda Liddle es una destacada pero subestimada ejecutiva de Estrategia y Planificación en una consultora. Extrovertida, torpe, vive sola, adora las frases inspiradoras y puede mantener largas conversaciones con su mascota. Esperanzada con una merecida promoción a vicepresidenta que el difunto creador de la empresa le había prometido, la joven se enfrenta a su arrogante y sexista nuevo jefe -hijo del fallecido-, Bradley Preston, quien está cansado de sus peculiaridades y se niega a reconocer su valor.

Todo cambia cuando, en un viaje laboral a Bangkok para fusionar dos firmas, el avión en el que van se estrella en medio de una tormenta: solo ellos dos sobreviven varados en una isla paradisíaca. Como Linda es una entusiasta del reality televisivo “Survivor”, sus habilidades de supervivencia y su profundo amor por el reality dejan de ser objeto de burla y se convierten en rasgos esenciales  para salir del aprieto: en caso de un siniestro, es la mujer que conviene tener cerca, mientras que al despectivo Bradley sería mejor tenerlo lejos. En ese choque de personalidades, así como ella se empodera, él pierde progresivamente soberbia a medida que resigna el control de la situación. Superar viejos resentimientos y trabajar juntos será clave para volver a la civilización en vez de maldecir a la mala suerte.

“¡Ayuda!” (“Enviar ayuda” es su título original en inglés) es el thriller psicológico y de humor negro, eludiendo un siempre flotante toque romántico, que se estrena hoy en el país. Dirigido por Sam Raimi, reúne en pantalla a Rachel McAdams y a Dylan O’Brien en dos personajes con una dinámica imprevisible y cargada de ironía, sellos de la personalidad del realizador. El guión fue escrito por Damian Shannon y Mark Swift, con música original de Danny Elfman. En el elenco también figura Chris Pang y Dennis Haysbert.

“En la isla descubre que ella es capaz y que se lo merece. Es como una semilla que finalmente florece cuando se planta en el suelo fértil de la isla, pero algo anda mal con la flor que está creciendo. Está un poco torcida, como se descubre mientras transcurre el filme”, señala Raimi sobre Linda.

En tanto, su visión sobre Bradley “comienza en la oficina como un hombre que tiene el control, muy capaz y cruel, pero en la isla lo vemos indignado; aún intenta ser el jefe, reprimiendo a quien ya no es su empleada y es divertido verlo reconocer, poco a poco, que ya no tiene poder mientras lucha contra lo que realmente es”.

Esa dinámica es central para dar impulso a la historia, que discurre a partir de los contrastes entre los personajes. “Cada uno sigue su propio camino, pero de manera conjunta, todo es una gran explosión. Linda crece en sus capacidades y se reconoce a sí misma, y en Bradley salen a la superficie sus inseguridades e incapacidades”.

Esa mirada es compartida por McAdams. “Dar vida a Linda fue una experiencia especialmente disfrutable. Fue genial poder interpretar un arco narrativo como ese y verla pasar por una transformación tan grande. Probablemente sea el personaje que interpreté que más se transformó en el transcurso de una hora y media. Fueron desafíos nuevos, únicos y emocionantes”, señaló a la prensa norteamericana.

O’Brien elogió al director: “en el mundo que crea Sam, puedes llevar los límites al máximo, y eso es algo realmente divertido de hacer como actor”. “Me encantó la idea de este giro absolutamente salvaje y original. Es una mezcla de géneros, y en el último tramo se descontrola de una manera tal que está perfectamente respaldada por la sensibilidad y el estilo de Sam”, agrega.

Raimi deja su período de filmes de superhéroes para contar una historia que sienta posición con sutileza en torno los abusos, el machismo y las injusticias en entornos laborales y la cúpula de cristal que limita las posibilidades de ascenso femenino en las empresas.